Reducimos el efecto invernadero

En artículos anteriores hemos hablado sobre las ventajas de utilizar calderas de biomasa para el hogar. Ventajas que no sólo aportan grandes resultados en términos de reducción de la contaminación. También nos ayudan a ahorrar costes económicos dentro del propio hogar. Hablamos de un doble beneficio: por el planeta -reduciendo el efecto invernadero- y para nosotros mismos, con el ahorro energético y económico.

Pues bien, os imagináis poder aplicar todo esto que acabamos de comentar, pero a gran escala? Lejos de lo que muchos piensan, es una realidad cada vez más cercana.

Biomasa en los edificios públicos

Si algo tenemos claro es que el sector público debería ser el principal impulsor a la hora de apostar por una economía respetuosa con el medio ambiente. Al fin y al cabo, la responsabilidad ambiental es un compromiso de todos, de la sociedad.

Sin ir más lejos, en Navarra encontramos uno de los municipios pioneros en el uso de biomasa en los edificios públicos. Se trata de Ultzama, donde se ha instalado un sistema de biomasa en ocho edificios públicos. Entre los que destacan el ambulatorio, el centro cívico o el pabellón. Se trata de un sistema de calefacción que sustituye el combustible fósil por biomasa. Lo que permite reducir notablemente las emisiones de gases de efecto invernadero.

La biomasa que utiliza el municipio para las calderas está formada por fragmentos, residuos agrícolas y madera descartada. Es decir, recursos propios de la zona que se reutilizan para generar energía. Por lo tanto, el ahorro es aún mayor. Teniendo en cuenta que el material orgánico que se utiliza proviene del propio municipio y no de terceras personas.

Porque ejemplos como este demuestran que es posible aplicar la lógica eco-friendly en nuestro día a día. Con resultados que son positivos para todos.Mercurial Superfly High

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