La renovable que más puestos de empleo genera en España

Cuando hablamos de la biomasa siempre lo hacemos a nivel de sostenibilidad. En ocasiones, también nos referimos a sus beneficios económicos tanto a pequeña escala como a gran escala. Ahora bien, un tema que no hemos tratado nunca y que es bastante interesante es el de la creación de empleo. Es por eso que más allá de todos los beneficios medioambientales de esta energía, también es una de las renovables que más puestos de trabajo genera en España.

En este sentido, debemos hacer un vistazo al informe de Energias Renovables y Empleo. Un documento elaborado por la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA). En él se indica que en España cerca de 16.000 puestos de trabajo están generados gracias a la biomasa. Una cifra que forma parte de las más de 65.000 personas que trabajan en el sector de las energías renovables (eólica, fotovoltaica, biocarburantes y biomasa).

¿Y qué pasa en Europa?

A nivel europeo, la biomasa es la energía renovable que más empleo genera por unidad de energía producida. Además de crear más empleo que cualquier otro tipo de energía renovable; lo hace dentro de la Unión Europea ya que todo el proceso de recogida de biomasa y su transformación hasta el combustible final se hace sin necesidad de importar ni empleo ni material. En definitiva, todo son ventajas para esta energía.

Trabajo por unidad energética producida
Bionergías Lugares de trabajo/GWH
BIOMASSA 0,22
CARBÓ 0,18
GAS 0,12
NUCLEAR 0,0009
Fuente: Aebiom – Fueling Europe with jobs and innovation.

En esta gráfica puede observarse lo que acabamos de comentar. Del mismo modo, podemos hacernos una mejor idea de cómo la biomasa puede convertirse en la energía del futuro. Un futuro que todos queremos que sea sostenible y que respete el planeta. Es por ello que apostar por la biomasa es la mejor manera de apostar por la sostenibilidad de nuestro entorno. Es hora de pensar en las futuras generaciones.

España vaciada + Transición justa = biomasa

La biomasa es un combustible renovable y autóctono que se encuentra en cantidades importantes en toda España, además de ser la energía que mayor número de puestos de trabajo genera por megavatio instalado.

El sector energético ha incorporado dos nuevos términos a su glosario: España vaciada y transición justa. Las dos velocidades de la España urbana, desarrollada y poderosa, frente a una España rural y provincial, privada de oportunidades y, por tanto, escasa de población y recursos.

La Estrategia de transición justa que pretende garantizar empleo, justicia y cohesión social y territorial

Especialmente en los territorios que se pueden ver afectados por el desmantelamiento de centrales. Se considera a las renovables como instrumentos valiosos para crear oportunidades ante los retos que plantean tanto la España vaciada como la transición justa. Sin embargo, si hay una energía renovable que cuenta con unas capacidades especialmente apropiadas para contribuir sustancialmente a ambos retos es la biomasa en todos sus usos, tanto para generación eléctrica y térmica, como para producción de biocombustibles y bioproductos a bioindustrias y biorrefinerías.

La biomasa es un combustible renovable y autóctono que se encuentra en cantidades importantes en toda España. Contamos con biomasas de todo tipo: agrícolas, forestales, ganaderas, procedentes de industrias y, incluso, de los residuos municipales. A diferencia de otras tecnologías renovables en que el sol, el viento o el agua llegan de manera espontánea en las instalaciones donde se aprovechan, las biomasas se extraerán y movilizarse hasta la instalación en la que se convierten en bioenergía, en la que se fabrican pellets o en la que se genera biogás.

Esta logística asociada al aprovisionamiento de las instalaciones es uno de los mayores activos con que cuenta el sector. Mejor dicho, con que cuenta España, la biomasa es la energía que mayor número de empleos genera por megavatio instalado, ya que no sólo interviene una gran cantidad de mano de obra cuando se construyen las instalaciones, sino que la operación de las mismas consigue no sólo crear, sino mantener un elevado número de puestos de trabajo, no sólo en la propia instalación, también fuera, al estar gran parte de ellos vinculados con el suministro de combustibles biomásicos en las instalaciones. Se trata de instalaciones con un marcado carácter industrial.
Esta capacidad de generar y mantener puestos de trabajo resulta especialmente valiosa en territorios que se consideran parte de la España despejada, ya que la inversión en una planta de biomasa consigue dinamizar socioeconómicamente y vertebrar el territorio, creando oportunidades estables ya largo plazo para la población. Oportunidades que, además, están vinculadas con la transición energética y con la bioeconomía circular, ambas políticas estratégicas para España y Europa.

A esto hay que añadir que muchas de las biomasas que actualmente se valorizan en las instalaciones que operan en España son recursos potencialmente contaminantes y pasto de los grandes incendios forestales que cada año devastan nuestras montañas. Por lo que la valorización de estas impide enormes daños medioambientales que, lamentablemente, en ocasiones, suponen un grave impacto económico y comportan incluso la pérdida de vidas.

Asimismo, las cuencas mineras y otras regiones en que van a desmantelarse centrales convencionales se pueden ver beneficiadas por nuevas inversiones en plantas de biomasa, redes de calor alimentadas con biomasa, instalaciones de biodigestión, etc. Se da una circunstancia especialmente favorable, ya que muchas de estas regiones son forestales, lo que las posiciona especialmente bien para establecer convenios de transición justa y conseguir implementar formación en biomasa, tanto en aprovisionamiento como operación y mantenimiento, así como para poner en marcha los mecanismos necesarios para que los trabajadores de las plantas que se pretende desmantelar puedan trabajar en nuevos desarrollos de biomasa vinculados con la gestión sostenible de los montes, extracción y movilización de biomasa forestal, fabricación de pellets o valorización en instalaciones de generación eléctrica o térmica.

Será posible hacerlo si se tiene claro que, a la vez que se genera energía renovable, se puede dinamizar el medio rural, vertebrar territorios, valorizar residuos, evitar grandes incendios y emisiones.

Hacerlo con biomasa resultará rentable siempre, tanto para el país como para sus regiones. Nos beneficiaremos todos de una energía capaz de aportar gestionabilidad y carga base verde a el sistema, que puede ser el complemento perfecto para solar y eólica. Además, puede contribuir a descarbonizar los usos térmicos, desproporcionadamente dependientes de combustibles fósiles; y también generar biometano, tan apreciado actualmente.

Todo ello a la vez que aporta valor y soluciones para la España vaciada, la transición justa y la bioeconomía circular, entre otras actuaciones estratégicas para el país. ¡Esta es la grandeza de la biomasa!

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